
En un hotel, cada metro cuadrado tiene una función. Y, en muchos casos, también un valor económico.
Incorporar un sofá cama puede permitir aumentar la capacidad de una habitación sin dedicar permanentemente más superficie a una cama adicional. Durante el día, el espacio mantiene su función de estar; cuando se necesita, se transforma en una plaza de descanso adicional.
Pero en un proyecto hospitality no basta con elegir un sofá que también pueda convertirse en cama. El uso, la durabilidad, el mantenimiento y el espacio necesario para abrirlo cambian las reglas.
Más plazas en los mismos metros cuadrados
Una habitación doble puede necesitar alojar ocasionalmente a una tercera persona. Un apartamento turístico puede tener que pasar de dos a cuatro plazas. Una suite puede requerir flexibilidad sin renunciar a una zona de estar durante el día.
El mobiliario convertible permite que un mismo espacio pueda cumplir distintas funciones según el momento del día, sin necesidad de llenar las habitaciones de camas. Permite adaptar el espacio pensando también en como va a utilizarse cuando el huésped que llega tenga una necesidad distinta del que acaba de marcharse.
Cuando un sofá cama va a tener un uso frecuente, los detalles importan
No todos los sofás cama se utilizan de la misma manera. Puede ser una solución para recibir invitados unas pocas veces al año, pero también puede convertirse en una cama de uso habitual, tanto en un alojamiento como en una vivienda donde cada metro cuadrado cuenta.
Cuanto mayor sea la frecuencia de uso, más importancia adquieren aspectos que a primera vista pueden pasar desapercibidos: el mecanismo de apertura, la resistencia de la estructura, la calidad del descanso, los materiales o la posibilidad de sustituir componentes con el paso del tiempo.
En un proyecto hospitality, además, hay que añadir otra variable: distintas personas utilizarán el mismo sofá y el mecanismo deberá soportar aperturas y cierres frecuentes. Por eso conviene valorar el producto pensando no solo en cómo se ve cerrado, sino en cómo va a comportarse después de cientos de usos.
Facilidad de apertura
El mecanismo debe ser sencillo e intuitivo. Cuantos menos pasos y esfuerzo requiera la transformación, más fácil será tanto para el huésped como para el personal del establecimiento.
Resistencia y durabilidad
Estructura, mecanismo, colchón, rellenos y tapicería deben seleccionarse teniendo en cuenta una frecuencia de uso que puede ser considerablemente superior a la residencial.
Mantenimiento y recambios
En contract no solo importa cuánto dura un producto, sino qué ocurre cuando una pieza se desgasta.
La posibilidad de sustituir componentes o disponer de recambios puede prolongar la vida útil del sofá y evitar tener que reemplazar una pieza completa de mobiliario por una incidencia localizada.
Calidad del descanso
Añadir una plaza solo tiene sentido si esa plaza puede utilizarse con unas condiciones adecuadas de descanso. El colchón, su soporte y el propio sistema de apertura forman parte de la elección.
¿Sofá cama o cama supletoria?
No existe una respuesta válida para todos los establecimientos.
La cama supletoria puede ser una solución adecuada cuando se necesita una plaza adicional de forma muy ocasional y existe espacio para almacenarla cuando no se utiliza.
El sofá cama permite que la plaza adicional permanezca integrada en el mobiliario habitual de la habitación, no necesita una zona de almacenamiento independiente y permite que la misma superficie destinada durante el día al descanso o a la zona de estar se convierta en espacio para dormir.
La elección dependerá de la distribución, la frecuencia prevista de utilización y el tipo de alojamiento.

El espacio disponible importa: cerrado y abierto
Al adquirir cualquier sofá cama es lógico considerar las medidas en sus dos variantes, abierto y cerrado.
En un proyecto hospitality cobra especial importancia también analizar cómo funciona la habitación cuando está abierto: zonas de paso, acceso al resto del mobiliario y circulación alrededor de la cama.
Un sofá que encaja perfectamente en el plano cuando está cerrado puede dejar de ser una buena solución si, una vez convertido en cama, bloquea la circulación por la habitación.
Por eso las medidas del sistema abierto deben formar parte del proyecto desde el principio.
Qué sistema de apertura elegir para un hotel
No todos los sofás convertibles funcionan de la misma manera ni responden a las mismas necesidades.
Los sistemas italianos, por ejemplo, permiten integrar cama y sofá en una única estructura y están especialmente indicados cuando se busca una transformación clara entre ambos usos.
Los sistemas extensibles o de arrastre pueden ofrecer otras soluciones cuando la distribución, las dimensiones disponibles o el tipo de uso aconsejan una configuración diferente.
También existen sistemas de nido o cama elevable, especialmente interesantes en determinados proyectos donde la prioridad es aprovechar al máximo una superficie reducida.
La elección no debería empezar por decidir qué mecanismo gusta más, sino por otra pregunta:
¿Qué necesita hacer este espacio?
A partir de ahí pueden determinarse sistema, dimensiones, colchón, tapicería y configuración.
Diseño y funcionalidad no tienen por qué competir
Que un sofá tenga una función adicional no significa que deba parecer una pieza auxiliar.
En hospitality, el mobiliario forma parte de la percepción del establecimiento. Proporciones, tejidos, colores y acabados tienen que integrarse en el proyecto de interiorismo igual que en cualquier otro elemento de la habitación.
La diferencia está dentro: el diseño debe convivir con un mecanismo capaz de transformar el uso del espacio cuando sea necesario.
El distribuidor también forma parte del proyecto
En un proyecto contract, elegir el producto es solo una parte del proceso.
Distribuidores, interioristas, arquitectos, responsables de compras y fabricantes tienen que trabajar con información precisa sobre medidas, sistemas, acabados, necesidades de uso y mantenimiento.
En Litterkit Convertibles diseñamos y fabricamos sofás convertibles trabajando con distribuidores y profesionales para encontrar la solución que mejor encaje en cada proyecto.
Porque optimizar un espacio no consiste simplemente en conseguir que quepa una cama más.
Consiste en conseguir que el espacio siga funcionando cuando esa cama aparece.